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    09-10-2010
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¿Soñé? Escrito por Rachel

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Título del relato de erotico: ¿Soñé?.
Este relato corto ha sido escrito por: Rachel




Notaba al amanecer un extraño escalofrío por todo el cuerpo, alce la cabeza y de repente la ventana estaba abierta, ¿¿abierta? no recuerdo que en ningún momento la abriese, es noche de invierno, fría y con algo de niebla... quizá se abrió con la fuerza de mis suspiros, por su derroche a placer o porque quería calmar mi sudor. Amanecí cubierta tan solo con una sábana, con todo el cuerpo helado de sudor y apenas ponía recordar porqué el corazón se aceleraba cada vez más era como si mi cuerpo quisiese huir a la misma velocidad.
Me decidí a levantarme calenté un café, encendí un cigarro y a la vez que se consumía se difundía mi mente harta de imaginar lo que pude haber soñado, aunque sin saberlo pude sentirlo . Aquel cruce de sensaciones me quemaba y decidí meterme en la ducha. Poco a poco iba cayendo cada gota por mi cuerpo, las gotas que caían desde mi cuello conduciéndolas hasta mi pecho resbalándose hasta mi ombligo y culminando en mi… suelo. Lentamente me iba humedeciendo, empecé a utilizar mis manos con la timidez de aquel gel que salía cuidadosamente, su espuma y pequeñas burbujas me hacían reír, aclare cada rincón de mi ser, sujete mi pelo con una toalla y el resto de mi cuerpo lo cubrí con mi pequeña bata blanca de raso, creía estar calmada pero al mirarme en el espejo vi como mis pezones opinaban lo contrario, no era por frío era porque mi cuerpo recordó lo que mi mente olvidó. Una sonrisa algo pícara iluminó mi rostro al haber descubierto por fin el porqué de aquella situación.
Debían de ser las siete de la tarde, ningún plan para la tarde algo de música y no mucho más pero entonces sonó el timbre la única melodía que no esperaba escuchar en toda la casa sin saber que lo que había tras ella me haría mover mis caderas como ninguna canción lo había conseguido quizá porque no han compuesto una melodía tan excitante como me hizo sentir él. Mi mirada le relató lo que quería hacerle y su sonrisa le delató. Llevaba el pelo recogido con dos coletitas, me puse lo que cada día al llegar a casa unos pequeños shorts de algodón y una camiseta de tirantes del mismo tono un rosa chicle con un pequeño dibujo sobre cada uno de mis pechos pero a él pareció no importarle mi aspecto y me atrevo a decir que hasta le excitaba verme con esa carita de ángel...
No me apetecía verle, ni hablare sabía que en una situación así ninguna excusa bastaba, de testigo solo unas paredes y de cómplices nuestros cuerpos ¿qué más podíamos pedir? Le invité a pasar y ni siquiera me pregunté qué hacía en mi casa me fiaba más de lo que callaba a lo que me quisiera contar, a las palabras las disfrazamos pero al sexo no,el sexo es sincero y directo y yo estaba en la duda de si engañarme o disfrazarme de lo que él quería que fuese esa tarde. Cuando vi su torso desnudo me decanté enseguida, me acerqué poco a poco a él con el miedo de no encontrar su aliento
pero pronto sentí su lengua alrededor de mi cuello hasta subir y encontrarse con unos labios que le besarían como antes nadie lo había hecho, mi lengua no paraba de entrelazarse con la suya oyendo los jadeos que cada vez eran más sonoros, sus manos se presentaron ante mi cuerpo, se deslizó por debajo de mi camiseta, le fue fácil acceder a mis pechos esa tarde no llevaba ropa interior, suspiró de alivio al tocar lo que tantas veces había imaginado y se paró en mis pezones sin parar de mover sus dedos sobre ellos, pero el ansía le podía y se atrevió a quitarme toda la ropa y mi cuerpo desfiló para él con mi talla 95, talla 34 de cintura y un tatuaje que acaba en la zona más caliente de mi sus labios se detuvieron en mi ombligo y yo le pedía que siguiera bajando su mirada que fue lo primero que me penetró y solo eso me hacia explotar de placer, él me pedía que dejase de mirarle de esa manera, no podía aguantar mis ojos negros sobre los de él porque le hacían pensar en salvajes situaciones y morbosas escenas, decía que todo en mi era morbo, excitación algo incontrolable para la ocasión pero yo quería que disfrutara cada momento sobre mi piel, no le frené, no fui capaz de resistirme: el morbo está servido...
Ahora era mi turno y quería recorrer con mis labios todo su ser, yo también llegué hasta su ombligo le desafié con mi mirada y sus manos me dieron la orden para continuar, le baje el pantalón y comprobé que él estaba tan excitado como yo, cogí
sus gemidos entre mis pechos y empecé a moverme par a hacerle el movimiento que le haría morir de placer, pero quería darle más y sentír su sexo dentro de mi boca, le miraba y su cara estaba desencajada de placer, mi saliva le humedecía y mi lengua le iba provocando más y más, quería que siguiese pero yo no estaba dispuesta a que se corriera sobre mí , aun no.
Me levanté y me fui al dormitorio, le esperaba sobre la cama boca arriba, se tumbó sobre mí, pero y mandaba yo, media vuelta y me puse yo encima, le agarré las manos y fui dueña de su cuerpo, mientras más quería él menos le daba yo, la espera le hacía enloquecer y mi me excitaba aun mas, él no me podía tocar se lo prohibí y como cosa prohibida ms ganas tenia de hacerlo. yo me encargaría de tocarme y de lamerme, este era su espectáculo y estaba contratado para mirar, acariciaba mi pecho mientras mi lengua lamía mis pezones y él no dejaba me mirarme, con una mano en mi clítoris y la otra sobre sus genitales empecé a tocarme hasta que empezó a penetrarme ahhhhhhhhhhh no podía más, este era nuestro mejor homenaje mi cuerpo se movía de un lado para otro y mis gritos chivaban mis pensamientos ahora cogía el las riendas me agarró del pelo me puso mirando para el espejo y el estar de espalda a él no m impedía verle, el espejo era cómplice y vernos a los dos nos hacia querer sentir con mas fuerzas, yo no podía parar de gritarle que no parara que lo estaba haciendo como siempre había querido, se apartó de mi me abrió las piernas y empezó a chuparme sus pequeños círculos invocaban al orgasmo más sonado, quería correrme en su boca mientras con sus manos no dejaba de tocarme y tras unos segundos su lengua fue la culpable de mis jadeos, me corrí pero la atracción q sentíamos no me dejo descansar,le cogí de nuevo y empecé a chuparle una y otra vez una y otra vez y otra vez y lo puse sobre mis pezones tan duros como lo que estaba chupando todo se derramó ante mi dejando líquido sobre mi pecho, pezones y un nuevo tatuaje...el recuerdo de lo soñado ,un tatuaje interior rematado por morbo, lujuria y placer y a pesar de ser interior ahora estoy frente al espejo y puedo verlo
Nadie manda en los sueños, dicen que se sueña con el miedo a lo prohibido. Y tú te atreves a soñar conmigo? Si lo haces al despertar ponte frente al espejo, abre el grifo de la ducha y piensa que mi mirada está contigo


 
 
 
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